Adra

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Antiguo pueblo fundado por los fenicios con pasado también romano y árabe situado en el límite de la provincia con Granada, a unos 53 Km. de la capital almeriense hacia el poniente.
Tradicionalmente su economía ha estado ligada al sector pesquero y al mundo marítimo. Actualmente, el puerto pesquero, construido en 1911, sigue siendo de los más influyentes, en cuanto a capacidad de flota del litoral andaluz. El sector agrícola, con la agricultura intensiva o bajo plástico, es la base económica del municipio, evocando el peso específico detentado por Adra a partir del siglo XVI con la producción de caña de azúcar. No podemos pasar por alto la espectacular actividad económica que genera el sector servicios, destacando especialmente la construcción.
Adra se mueve entre el mar y la montaña y su oferta turística se centra principalmente en sus campings y en su puerto deportivo. Su atractivo reside en el entorno natural que ofrece su albufera.
La construcción de la autovía del Mediterráneo permite una comunicación rápida con la franja mediterránea, contribuyendo al desarrollo económico y turístico de la zona.
La agricultura de Adra ha sufrido un crecimiento importante como lo atestigua el hecho de que las tierras de cultivo han aumentado su valor más del doble en tan sólo cuatro años. Ante los buenos resultados que ofrece las inversiones en invernaderos, la demanda de tierra se ha disparado, mientras que la oferta ha disminuido. Esta situación, junto a otras, ha llevado a que las tierras dedicadas a la labor agrícola sufran una enorme subida en cuanto a precios. Son varios los factores que han influido en esta tremenda subida: la alta demanda de compra de tierras, las buenas campañas agrícolas de los últimos años, la tendencia del agricultor a aumentar sus terrenos particulares, la buena coyuntura económica y la próxima llegada del euro, con el consiguiente auge del dinero negro. La conjunción de todas estas circunstancias hace que la compra de tierras para dedicarlas a los invernaderos sea una inversión muy rentable. Por otro lado, desde el punto de vista turístico, con 13 Km. de playas y calas en estado virgen, cuenta con Bandera Azul en dos de sus playas: San Nicolás y Poniente, las más próximas al casco urbano.
Su desarrollo turístico está estrechamente vinculado al desarrollo de turismos temáticos y de calidad, a partir de la valoración del Patrimonio Histórico y Natural. Las playas arenosas que invitan al descanso contrastan con formaciones rocosas, tales como acantilados e islotes. La transparencia de sus aguas incita al baño y al buceo para observar su rica y diversa flora y fauna: estrellas de mar, erizos, doncellas, meros, e incluso delfines conviven con aves marinas.
Por otra parte, la cuenca del río Adra presenta un curso de agua permanente durante todo el año, confiriéndole un carácter excepcional, si tenemos en cuenta que se encuentra situado en el árido sudeste peninsular. El río de Adra ha proporcionado agua y tierras fértiles a las distintas civilizaciones que sobre su margen se han asentado a lo largo de los siglos. Prueba de ello es la presencia constante del sistema de riego (balsas, acequias) y de molinos harineros.